Cuando se tiene una humita sobre el plato, primero hay que sentir el aroma intransferible de la combinación del choclo con el resto de los ingredientes, luego cortar el guato (tira de chala para atar el paquete), abrir el paquete y ahí nomás, sobre la chala, saborear esa pasta de granos de choclo con dejos de albahaca (una planta aromática), que sabe tan única.
Los gustos a la hora de comer humitas son variados. Algunos las prefieren saladas, otros a las saladas les echan azúcar, también hay quienes las comen directamente dulces y todas pueden llevar o no un buen trozo de queso de vaca o de cabra que se derrite en el relleno. Un bocado sin igual que se encuentra fácilmente en las casas de comida regional salteña, especialmente cuando los choclos están en su época El asado
No hay una sola persona que no disfrute de un asado, salvo que sea vegetariana .
Un clásico argentino, el asado se puede comer en Salta todos los días y especialmente los domingos cuando se reúne la familia o van a comer a "una parrillada", como se le llama a los restaurantes dónde sirven el asado, o bien cuando se decide ir al campo, prender unas brasas, poner la parrilla encima y "tirar" la rica carne para que se ase. En Salta se come excelente carne y el asado se corta "en tiras" a diferencia del Sur de la Argentina donde se acostumbra a comer la carne asada en estacas. Una tira de costillas, de falda o tapa de asado sobre la parrilla es el deleite regional. También se acostumbra a asar junto a la carne las "achuras" de la vaca que son las mollejas (las glándulas que van del cogote a pecho del animal joven), los chinchulines (los intestinos delgados trenzados), ubre (glándula mamaria), el corazón y los riñones. Todo se come con o sin ensaladas y siempre con pan que viene ideal cuando la "parrillada" se completa con unos chorizos y morcillas (embutidos). Para disfrutar más un asado no debe faltar el buen vino tinto de los Valles Calchaquíes. La chanfaina
Esta comida regional a base de sangre de ovejas o cabritos es el manjar de las serranias ...
Se trata de un plato especial que se comía mucho hace unas décadas en las zonas rurales de la provincia de Salta. Hoy la chanfaina es un plato que pocos preparan con la receta "de antes" y que se come bastante en las zonas serranas, donde se crían ovejas, cabritos y corderos que son su materia prima.
Para preparar chanfaina se necesitan las tripas, el corazón, los riñones y el hígado de un cabrito a lo que regionalmente se le dice "las menudencias" del animal. También hay que reservar la sangre que es el ingrediente principal. Según la receta de doña Virgilia Guaymás que viviendo entre los cerros, camino a San Antonio de los Cobres, se especializó en preparar este plato, se ponen a hervir en agua con sal "las menudencias" y la sangre del cabrito que en el agua caliente se coagulará. Cuando todo está cocido "pero no hecho puré" aclara Virgilia, se saca del fuego, se deja enfriar y se corta todo (menudencias y sangre) en trozos chicos. En una olla se rehoga cebolla picada, se agrega el picadillo anterior y se condimenta con comino, ají, pimentón, pimienta y sal.
Antes de sacar la preparación del fuego, se le agregan dos cucharadas de harina común y se revuelve con cuchara de madera durante 2 o 3 minutos y lista para comer la chanfaina, un plato ponderado por muchos salteños y difícil, casi imposible de encontrar en una casa de venta de comida regional. El locro
Es indescriptible el placer de disfrutar un locro bien pulsudo en invierno ...
Más apropiado para el invierno por los ingredientes que lleva y por el calor que confiere al cuerpo cuando se lo come, el locro es una comida regional. Un plato tradicional para festejar las fechas patrias, sabroso y pulsudo.
Casi es tan común su venta como en el caso de las empanadas, aunque éstas últimas se venden igual todo el año mientras que el locro tiene más salida en épocas de frío. Ocurre que es un guisado de maíz, poroto, zapallo amarillo criollo (grande, cáscara verde, pulpa amarilla y su consistencia ideal cuando está cocido es como de la yema de huevo duro), carne y tripa gorda de vaca, y huesitos salados de cerdo. Lleva también condimentos de la zona y al momento de comerlo se lo corona en el plato con una cucharada de grasa pella derretida con pimentón y cebolla verde cortada. Más que sabroso. Un plato que revive acompañado con un infaltable vino tinto calchaquí.
La empanada salteña
El que guste probar el locro salteño sólo tiene que ir a uno de los tantos lugares donde venden comidas regionales y pedir "un plato de locro" que resultará llenador y económico. Las comidas típicas de Salta son numerosas. Cada zona tiene platos propios de acuerdo a la producción regional o bien, le ponen un toque particular a las recetas compartidas en toda la provincia. Y en este sentido es necesario dedicar un espacio especial a la empanada, un bocado delicioso cuya autoría se disputan varias provincias argentinas, aunque en Salta su inconfundible sabor, gana cada día más ansiosos comensales de todo el mundo.
Sin arvejas, ni aceitunas, aveces con pasas de uvas y la mayoría de las veces sin ese ingrediente dulzón, las empanadas salteñas son sencillas y al mismo tiempo exigen una serie de pasos para poder comerlas bien jugosas y que los ingredientes puedan saborearse y distinguirse dentro de la masa. Las técnicas se perfeccionan año a año. En Salta se realiza anualmente "El concurso de la empanada salteña" hace 34 años. Empanaderas experimentada se presentan a mostrar su estilo y a convidar sus deliciosos secretos.
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